Darwin en Patagonia. James Button

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Los miembros de la Sociedad Lunar eran muy influyentes. Entre los que participaban de manera regular también estaba el químico y geólogo escocés James Keir, conocido por haber inventado y patentado una aleación de cobre, zinc y fierro que llamó latón. Se utilizaba en calderas a vapor y para reemplazar la cubierta de cobre que se colocaba en los cascos de las embarcaciones para evitar que se pegaran crustáceos y algas.

       Como el latón era más barato que el cobre fue considerado uno de los avances importantes de la Revolución Industrial. También participó de la Sociedad Lunar un compañero de universidad de Erasmus, el científico Joseph Priestley, considerado el descubridor del oxígeno.

      Fue uno de los primeros en aislarlo de forma gaseosa y el primero en reconocer su papel fundamental para los organismos vivos.

       La Sociedad Lunar se convirtió en una verdadera pasión para Erasmus Darwin. Sus integrantes industriales, filósofos, científicos de la naturaleza se reunían para examinar cualquier invento que surgiese. La puesta en práctica de esos inventos y los efectos naturales que estos tendrían en el progreso y el bienestar de la gente eran temas que ellos discutían y analizaban meticulosamente.

       Los informes que realizaban los miembros la Sociedad Lunar eran incorporados como parte de su colección de fuentes privadas.

      Robert Darwin: el padre

       El hijo de Erasmus y padre de Charles, Robert Darwin, nació en el año 1776 en la ciudad de Lichfield, Inglaterra. Fue uno de los médicos más destacados y acaudalados de su época. A él y a su padre Erasmus tanto el rey Jorge III como su hijo, el rey Jorge IV, quisieron llevarlos en distintos periodos a trabajar en la corte.

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      Robert Darwin

       Sin embargo, Erasmus y Robert declinaron este ofrecimiento.

       El primero optó por mantener su libertad en el campo de la medicina, y no quiso abandonar su jardín, ni menos su grupo de inventores de la Sociedad Lunar.

       El segundo prefirió quedarse en su ciudad.

       El rey Jorge III padecía de una leve demencia junto a otros trastornos delicados de salud. Requería de un médico de cabecera. Jorge III se había ganado el apodo de «rey loco», y el poder político del reino había tenido que ser delegado. Además de haber perdido la colonia norteamericana, el Rey Jorge III tuvo que encomendar sus deberes a su primer ministro William Pitt.

       Hábilmente, Pitt llevó a Inglaterra al triunfo sobre Napoleón Bonaparte en las batallas de Trafalgar y Waterloo, tras lo cual el emperador francés perdió ambas batallas y terminó preso en la isla británica de Santa Elena. Para el Reino unido comenzaba la era del dominio de los mares, mientras la Revolución Industrial tomaba fuerza desde Birmingham y sus productos eran ofrecidos comercialmente a todo el mundo: armamentos, maquinaria textil, naves y otros. Tras aquellas derrotas a manos de gran Bretaña —particularmente en las batallas de Trafalgar y Waterloo—, el imperio franco español no se recuperaría. No solo se quedaba sin flotas ni arsenal de guerra; Inglaterra tomaba además la tecnología en sus manos, junto al poderío naval obtenido tras la captura de las flotas franco-españolas y de su arsenal de guerra.

       Lógicamente, el dominio de franceses y españoles sobre sus colonias en América Latina se debilitó. Para los ingleses, las rutas comerciales se tornaron interesantes, por la pretensión de unir Londres y Lima, en momentos en que el sur de América conocía una poderosa fuerza de liberación.

      La importancia de Shrewsbury

       Lichfield, la ciudad donde vivió Erasmus y nació Robert Darwin, está ubicada a 35 kilómetros de Birmingham, muy cerca de los cordones industriales y de la llamada Sociedad Lunar.

       En aquel entonces gran parte de la ciudad estaba pavimentada con adoquines de piedra; la catedral del año 800 estaba rodeada de vegetación y parques. En esa atmósfera se criaron los abuelos y los padres de Charles Darwin, hasta que Robert decidió trasladar a su familia a Shrewsbury, una localidad ubicada a 70 kilómetros al sur de Lichfield, un poco más rural que urbana y rodeada de campos.

       Allí, junto a su esposa Susannah Wedgwood, Robert adquirió un terreno en la zona alta, con vistas al río Severne y a la ciudad de Shrewsbury.

       Construyó una casa de ladrillos de tres pisos, estilo georgiano. La llamó The Mount.

       Le agregó un gran jardín con plantas, arbustos exóticos y cultivos frutales. En esa casa nació Charles Darwin en el año 1809.

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      Shrewsbury en el siglo XIX

       Robert Darwin disfrutaba de la actividad como médico en su pueblo, donde se sentía requerido y tenía contacto, según él, con la gente real.

       Había comenzado a invertir sus ahorros en propiedades para la renta en Shrewsbury y se alzaba como un miembro importante de la influyente familia de intelectuales Darwin - Wedgwood. Le gustaba esa ciudad en la que había hecho su práctica de medicina a los 20 años, después de haber culminado sus estudios en Escocia. Ambos, Erasmus y Robert, estudiaron en la universidad de Edimburgo. Al término de sus estudios y ya convertido en un médico, Robert trabajó como doctor local y ya nunca más lo dejó.

       Prontamente alcanzó notoriedad, pues tenía una habilidad superior que le haría famoso: diagnosticar en forma temprana una enfermedad. Podía indicarle a un paciente cuánto duraría su malestar y si tenía cura o no. Esa especialidad era la primera y la más esencial razón por la que la gente le consultaba.

       Después se entraba en el proceso, a veces más largo, de la curación de los enfermos.

       En el siglo XIX había poca disponibilidad de drogas en el mundo de la medicina, con excepción del opio y la morfina, que servían para calmar los dolores y para distraer los nervios antes de una intervención quirúrgica. Al doctor Robert Darwin no le gustaba la práctica común del desangramiento o la de purgar la sangre, que en esos tiempos era muy utilizada para bajar la presión o la fiebre de los pacientes.

       Irónicamente, Robert Darwin no toleraba ver sangre, tema que heredó posteriormente su hijo Charles. Ambos evitaban lo que llamaban «la bárbara intervención del desangramiento».

       Robert Darwin recurrió a métodos orientados al sentimiento humano y más próximos a la mente, es decir cercanos a la psicología y a la psiquiatría. Oía a sus pacientes cuando le contaban sus malestares, analizaba la forma en que movían sus manos, las expresiones de sus caras y el tono de sus voces: todo eso era necesario para iniciar el proceso de diagnóstico, junto a detalladas fichas clínicas.

       Como si el cuerpo humano fuera un campo de batalla, en profundo silencio les examinaba el cuerpo con todos sus instrumentos. Se valía del fonendoscopio para escuchar los latidos del corazón y los sonidos de los pulmones, y del otoscopio para examinar el interior de los oídos, nariz y boca.

       También usaba el famoso esfigmomanómetro, que hasta la actualidad es el instrumento más común en la medicina actual, para medir la fuerza y la frecuencia del pulso,

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