La dieta Keto. Josh Axe
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PROCURA CETOGÉNICAMENTE UNA VIDA MÁS SANA Y PROLONGADA
Cuando Kristy Marchand, veterana del ejército de 58 años de edad residente en Bullhead City, Arizona, se subió a la báscula en el consultorio de su médico, no podía creer a sus ojos. Con 1.72 metros de estatura, pesaba 111 kilos. De acuerdo con el IMC, era obesa. Kristy había sido una persona muy activa toda su vida y nunca había tenido que preocuparse por su peso. Engordó mientras tomaba esteroides contra un tumor en el ojo que su médico creyó cancerígeno (no lo fue), y sus kilos de más y la incertidumbre por su salud la deprimieron. Así, hizo lo que muchos de nosotros hacemos: buscó consuelo en los carbohidratos.
Para el momento en que subió a la báscula de su doctor, había desarrollado artritis en el cuello, la espalda baja y las rodillas, motivo por el cual le dolía hacer cualquier movimiento. “Me sentía fatal, así que hablé con mi esposo para que hiciéramos juntos la Dieta Keto”, dice. Después de cuatro meses en mi protocolo cetogénico, Kristy había bajado 16 kilos y su esposo 18, y hoy el dolor de la artritis es un pálido recuerdo, debido quizás a que este método alto en grasas y bajo en carbohidratos aminoró su inflamación. “Nos sentimos mucho mejor”, afirma. “Nos dimos cuenta de que este plan alimentario puede ayudar a que nos mantengamos sanos el resto de nuestra vida.”
Hay muchas razones para creer que mi programa cetogénico puede ayudarnos a todos a envejecer de una forma más sana. Después de todo, como ya mencioné, esta dieta se design cubrió porque pone al cuerpo en cetosis, igual que el ayuno. Y el ayuno es uno de los medios más eficaces para incrementar la longevidad. Los estudios demuestran que disminuir el consumo de calorías de 30 a 40% prolonga un tercio o más la vida en muchos animales,15 y datos adicionales confirman que limitar la ingesta de alimentos puede mantenerte más sano mientras envejeces. Esto no sólo agrega años a tu vida; añade vida a tus años. Ratones sometidos a ayuno, por ejemplo, tienen más altos niveles de BDNF (Factor neurotrófico derivado del cerebro), proteína que impide la extinción de células cerebrales estresadas y que eleva la autofagia, el sistema del cuerpo para deshacerse de moléculas dañadas, entre ellas las ligadas a enfermedades neurológicas como los males de Alzheimer y Parkinson.
En efecto, los estudios han señalado que el ayuno intermitente se asocia con una vida más sana y prolongada. Cuando investigadores de la Universidad de Florida sometieron a 19 personas a un programa de ayuno cada tercer día (en el que comían normalmente un día y al siguiente consumían menos de 500 calorías) durante sólo 3 semanas, las células de los participantes generaron más copias del gen SIRT3,16 uno de los varios genes de la longevidad que previenen la producción de radicales libres y aumentan la capacidad de las células para reparar mutaciones.
Se dispone cada vez de más pruebas de que la dieta cetogénica reproduce los beneficios de longevidad del ayuno. Un estudio de 2017 del Instituto Buck para la Investigación sobre el Envejecimiento determinó que ratones alimentados con una dieta cetogénica vivieron en promedio mucho más que los alimentados con una dieta de control y que los ratones viejos bajo la dieta cetogénica eran notoriamente ágiles, con mejores funciones motrices, masa muscular y memoria.17 Aunque no se ha hecho ni se hará ninguna investigación semejante con seres humanos, quienes viven mucho más y no se apegarán confiablemente a una dieta estricta durante varios años, un estudio en la renombrada revista médica The Lancet acerca de más de 135,000 adultos en 18 países reveló que una dieta alta en carbohidratos se asoció con un alto riesgo de mortalidad, en tanto que una dieta alta en grasas se vinculó con bajos índices de mortalidad.18
El potencial de la cetosis para proteger y promover la salud es asombroso. Por eso es que creo tan sinceramente en mi programa cetogénico. Espero que la comprensión de que este plan puede ayudar a que te veas y sientas mejor aquí y ahora, a que reduzcas el riesgo de las numerosas enfermedades que aparecen con la edad y a que agregues años felices y saludables a tu vida te permitirá descubrir, también a ti, la fuerza y promesa de mi Dieta Keto.
Capítulo 3
Cómo iniciar la cetosis
El arte de la macromanipulación y las ocho estrategias cetogénicas básicas
Luego de varios años como profesional de la salud, un nuevo paciente llegó a verme. Dave era un sujeto simpático que había jugado futbol americano en la preparatoria y subido un par de kilos al año desde que dejó de practicar ese deporte. Cuando apareció en mi consultorio era ya mayor de 30 años, tenía 11 kilos de más y su salud pagaba las consecuencias. Su nivel de azúcar en la sangre lo ubicaba en la zona de la prediabetes, y él tomaba medicinas para mantener bajo control su presión arterial y colesterol. Me contó que poco antes había iniciado una dieta cetogénica para recuperar su salud, y que aunque había bajado unos kilos, no se sentía bien.
—El problema —me dijo— es que me duelen las articulaciones. Me siento torpe y cansado. Mi piel está tan irritada como cuando estaba en la preparatoria. He oído tan buenos comentarios de esta dieta que no sé qué pasa. ¿Podría ayudarme?
Le respondí que me daba gusto que hubiera descubierto la dieta cetogénica y le expliqué que muchos de mis pacientes habían obtenido excelentes resultados.
—Pero hay una forma correcta y otra incorrecta de hacer la dieta —añadí—, y sin una guía es fácil meterse en problemas.
Le expliqué entonces que él tenía un caso clásico de Keto Flu o gripe cetogénica, afección que se desarrolla en ocasiones cuando el cuerpo de una persona pasa de quemar azúcar a quemar grasa y tiene que ajustarse a la cetosis. Pero señalé que la Keto Flu no era inevitable, y que en realidad era improbable si la dieta se aplicaba del modo correcto.
—Platícame qué comes todos los días —le dije— y te aseguro que aclararemos esto.
Describió su día usual: desayunaba café y tocino frito en mantequilla, comía huevo con queso y tocino envuelto en una tortilla sin cereales y cenaba una hamburguesa no orgánica cubierta con —¡adivinaste!— queso y tocino. Le puse la mano en el hombro y sonreí.
—Esto será muy fácil de remediar —afirmé, y le hice algunas sugerencias para que pusiera en regla su programa cetogénico para que pudiera sentirse sano y maximizar su pérdida de peso.
Para comenzar, le sugerí que sustituyera el tocino de cerdo por el de res (el de cerdo está saturado de toxinas y podría tener parásitos) y que lo limitara a una vez al día. En lugar de hacerlo con tocino, le dije que empezara el día con un vigorizante smoothie cetogénico de aguacate, leche de coco, colágeno en polvo y espinacas. Como la forma más sana de iniciar un régimen cetogénico es consumir una amplia variedad de antioxidantes y nutrientes, le sugerí también que a mediodía comiera una enorme ensalada de nutritivas verduras cubiertas con aguacate, pechuga de pollo orgánica deshebrada y aceite de oliva. Y para la cena le recomendé una hamburguesa orgánica de carne de animales alimentados con forraje, para evitar las hormonas y toxinas de la carne de res convencional, junto con una abundante guarnición de verduras asadas al horno cubiertas con ghee,