La censura de la palabra. José Portolés Lázaro
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19. La Inquisición española inspeccionó librerías desde 1530, visitó navíos desde 1553 y desde 1550-1551 se ocupó de que no se embarcaran en Sevilla libros prohibidos para las Indias (Reyes, 2000, I: 143, Pérez García, 2006: 159-160).
20. Aunque el número de miembros de un tribunal inquisitorial no fue siempre el mismo, no sumó nunca menos de quince personas (Martínez Millán, 2007: 218).
21. Se corresponderían con los «lectores especialistas» de la censura franquista (Ruiz Bautista, 2015: 64); si bien, los calificadores no atendían únicamente a escritos sino a cualquier prueba sospechosa de herejía (Maqueda, 1992: 214).
22. Kamen 20042 (139 y ss.), Martínez Millán (2007: 192 y ss.).
23. Pinto (1983), Pardo (1991: 26-27), Escudero (2005), Peña Díaz (2015: 22).
24. Se cita también por sus siglas GFW –Great Firewall– o GFFW –Great Focking Firewall–. El término se creó en 1997 en la revista Wired (Morozov, 2012a: 78).
25. Castells (2009: 371), Morozov (2012a: 180), Feng y Guo (2013), King et al. (2013).
26. Donohue (2004: 22-23). La Licensing Act de 1737 ordenaba que el empresario teatral enviara al Examiner of Plays de la oficina del Lord Chamberlain para su aprobación todas las obras nuevas, adiciones o antiguas obras –incluidos los prólogos y los epílogos– al menos quince días antes de la representación. El incumplimiento de esta norma acarreaba una multa de 50 libras.
27. Paxton (2008: 91).
28. Pese a haberse nacionalizado en 1927, siguió dependiendo informativamente de la francesa. La Agencia EFE reemplazó a la Agencia Fabra en 1938 (Seoane y Sáiz, 1998: 43).
29. Paz (1989a).
30. Chomsky y Herman (2013 [1988]: 65-66).
31. Wikipedia la fundaron James Wales y Larry Sanger en 2001 (Burke, 2012: 317).
32. Wikipedia (en línea: s. v.).
33. Spears (2011: 214).
34. Frédéric Bobin (disponible en línea: <www.lemonde.fr>, consulta: 23-8-2008); Morozov (2012a: 347).
35. Que no exista organización jerárquica no excluye que los grupos sociales tengan «líderes de opinión» que encaminen su comportamiento o que actúen como gatekeepers informales –controladores del flujo de información–. Los estudios sobre la importancia del líder de opinión en los grupos comienzan con el sociólogo vienés emigrado a EE. UU. Kurt Lewin (1890-1947) (Mattelart y Mattelart, 2010: 42; McQuail, 2010 [1994]: 328).
36. Disponible en línea: <elpais.com>, consulta: 27-04-2015.
37. Mumby y Clair (2000: 264-265).
38. Fragnito (2010: 40).
39. Kamen (20042: 92 y 111).
40. Gutiérrez-Lanza (2000: 33 y 55).
41. Viñao (2004: 70), Larraz (2014: 61).
42. Vignoles (2011); Vignoles, Schwartz y Luyckx (2011); Benigno (2013: 55-82).
43. Fruto de esta tarea es su libro de 1921 (Spitzer, 2014 [1921]). Para una enumeración comentada de censores de libros de la época de Franco, Larraz (2014: 88-94); por lo general, también tenían otro trabajo.
44. Gil (20073: 11). «El verbo significarse, de claras connotaciones políticas, se usaba mucho en la posguerra española y entrañaba una toma de partido, así como el derecho, por parte de la sociedad a investigar en determinada conducta. ¿Cómo va a estar ése empleado en Abastos? ¿No se había significado con los rojos?, se podía oír, por ejemplo» (Martín Gaite, 1994: 185-186).
45. Schegloff (1991), Antaki y Widdicombe (1998).
46. Disponible en línea: <www.elpais.com>, consulta: 22-04-2014.
Capítulo 2
LA IDEOLOGÍA COMO NORMA
Los seres humanos comparten intenciones y ello los conduce a cooperar. No se trata únicamente de algo aprendido de sus progenitores, sino que se asienta en una base evolutiva: estamos biológicamente adaptados para actuar cooperativamente como miembros de un grupo. De acuerdo con Tomasello (2013: 132), es casi inimaginable que dos chimpancés colaboren espontáneamente en transportar un objeto pesado o en fabricar algo, un comportamiento que, sin embargo, los seres humanos llevamos a cabo desde la infancia.
Esta cooperación humana conduce a que tengamos expectativas en el comportamiento de nuestros congéneres, expectativas que, cuando pasan al dominio público, se convierten en normas. De hecho, un niño de dos o tres años ya busca normas en la conducta de los adultos.1 La esencia de una norma social se encuentra en la presión del grupo sobre el individuo para que la cumpla bajo la amenaza de algún tipo de un castigo. No obstante, este comportamiento no se encuentra en otros primates. Cuando un chimpancé le hurta un alimento a otro, quien ha sufrido el robo lo hostiga e intenta que no disfrute de lo robado; ahora bien, el resto de los chimpancés no actúa del mismo modo: no persigue al ladrón. Entre los chimpancés, contrariamente