Estrategias de lucha contra el despojo:. Kelly Johanna Ariza Arias
Чтение книги онлайн.
Читать онлайн книгу Estrategias de lucha contra el despojo: - Kelly Johanna Ariza Arias страница 4

Desde el marco más amplio de las luchas indígenas, existen algunos trabajos que, aunque en ciertos casos también se interesen por los movimientos indígenas, no hacen de estos su objeto principal de estudio. Dentro de estas investigaciones, se ha tenido en cuenta una gama más amplia de estrategias de lucha y se destaca el uso de la memoria, de los espacios políticos y de las vías legales o de derecho. Por un lado, los trabajos sobre la memoria como estrategia de lucha hacen referencia a la reivindicación de ciertos sucesos o personajes, con el fin de legitimar los movimientos indígenas y ciertas acciones de estos.18 Por otro lado, en las investigaciones sobre las vías de derecho se encuentran los estudios sobre espacios políticos como las elecciones, la representación indígena19 y los trabajos sobre el uso de instrumentos jurídicos y administrativos para denunciar abusos y hacer demandas a las autoridades.20 Otras investigaciones que se inscriben en la historiografía de las luchas indígenas, pero no se centran en los movimientos, son los trabajos biográficos sobre líderes indígenas;21 estos estudios, más allá de relatar la historia de vida de los personajes, intentan vincular estos relatos en procesos más amplios de dominación y lucha, destacando la constante tensión entre estos líderes y el Estado colombiano en la segunda mitad del siglo XX.
Para el caso del pueblo arhuaco, existe una diversa literatura que no necesariamente se encuentra dentro de la disciplina histórica, pero ayuda a comprender el proceso de despojo y lucha de este grupo indígena en el siglo XX. A partir de investigaciones más amplias sobre la relación entre los colonos, los misioneros y los indígenas,22 junto con estudios más específicos sobre la llegada de la Misión Capuchina, la expansión territorial de los colonos, la formación del Estado en la Sierra Nevada de Santa Marta y las medidas tomadas por este para contrarrestar los abusos hacia los indígenas,23 es posible comprender el contexto nacional y local en el que se inscribieron las luchas arhuacas.
Por su parte, la literatura más cercana a esta lucha se centra en el estudio de la conformación de la Liga Indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta y otros movimientos, aunque destacan la vinculación de estos con las vías de derecho.24 Este es un punto central en la historia del grupo indígena, ya que las vías legales moldearon la relación e incluso definió la llegada del Estado a la Sierra Nevada de Santa Marta.25 Dada la importancia de estas vías de derecho en el caso estudiado, ciertas investigaciones se focalizan en esta estrategia de lucha, aunque se articulan las motivaciones y las demandas con el problema por la tierra principalmente.26
Ya que en esta investigación se abordó un amplio número de demandas, que no solamente se remitían a la problemática de la tenencia de tierras, se tomó el término despojo desde una perspectiva amplia, con el fin de hacer referencia a fenómenos de pérdida, desposesión, privación o saqueo de elementos materiales, como la tierra, e inmateriales, como la autonomía política, las creencias, las costumbres y otros aspectos culturales. Vale la pena aclarar que la ampliación del término despojo no pretende quitarle relevancia al problema de la tierra, el cual es fundamental para entender la lucha arhuaca, sino que comprende diferentes atropellos como parte de una misma dinámica de desposesión.27 Esta dinámica hace referencia principalmente a un proceso de dominación y colonización, el cual se inscribe en varios momentos históricos particulares que fundamentan el carácter político y cultural en la relación de actores —Iglesia, Estado y colonos— con los indígenas.28
Por su parte, la interlocución de los indígenas arhuacos con el Estado colombiano puede denominarse una acción colectiva, en el sentido de que cierto grupo de personas se unieron para enfrentarse a élites, autoridades o antagonistas sociales.29 Esta acción colectiva fue la base para que se iniciaran movimientos sociales propios en la Sierra Nevada de Santa Marta, lo que implicó una organización con objetivos comunes, el establecimiento de solidaridad entre los integrantes y el desafío de las relaciones mantenidas con las élites, las autoridades o los oponentes.30 No obstante, esta investigación no se centra en los movimientos sociales generados a partir de acciones colectivas de los arhuacos, sino en la interlocución como estrategia de lucha.
Dicha interlocución tenía el objetivo de comunicar los reclamos de la comunidad y pedir la ayuda a las autoridades tanto locales como nacionales; no obstante, la interlocución tomó varias formas de acuerdo con el contexto de los reclamos y de los reclamantes, por lo que se utilizaron diferentes estrategias para hacer efectiva la comunicación con el Estado. Como se mencionó, la interlocución puede ser entendida como una acción colectiva, pero, al querer resaltar la diversidad y las particularidades de las estrategias de comunicación utilizadas por los indígenas, es pertinente acuñar un término que abarque mucho más.
De acuerdo con esto, las estrategias de comunicación de los reclamos utilizadas por los arhuacos se conceptualizarán bajo el término de repertorio de acción colectiva. Este concepto fue acuñado, en un primer momento, como repertorio de confrontación por Charles Tilly y hacía referencia a todos los medios que dispone un grupo para lograr o conseguir intereses compartidos;31 sin embargo, con el desarrollo de su obra, Tilly optó por acuñar el término de repertorios de acción colectiva, el cual no solo incluye lo que la gente hace cuando se enfrenta a otros, sino también lo que sabe hacer y lo que los otros esperan que haga.
Lo anterior es relevante porque las acciones sociales, así como los repertorios de acción, se desarrollan a partir de oportunidades y restricciones políticas.32 Para el caso de los repertorios arhuacos basados en la interlocución, el Estado, a través de entidades, en algunos casos suministró oportunidades y sirvió de aliado para organizar demandas en contra de autoridades y oponentes como los misioneros capuchinos y los colonos. No obstante, los indígenas para hacer llegar sus reclamos al Estado debieron adecuarse a una forma particular de presentarlos —de forma escrita, en castellano, siguiendo un formato, etc.— y a la burocracia de las instituciones.
Este aspecto material de la interlocución, que se incluye dentro del término repertorios de acción, deja de lado el análisis del contenido de los reclamos. Ante esto, se toma el concepto de repertorios discursivos, el cual hace referencia a la combinación de palabras que pretenden describir de manera clara y convincente las razones de los reclamos y que constituyen los argumentos utilizados para justificar las demandas del grupo.33 Dichos repertorios discursivos apelan a valores compartidos, como la rectitud para la acción, la identidad o la justicia, y precisamente las demandas presentadas por los arhuacos se construyeron en gran parte a partir de lo que consideraban justo o injusto.
Los conceptos de justicia e injusticia en las sociedades se encuentran en constante transformación y parten de acuerdos sociales vinculados a lo que se considera bueno o malo en una época y lugar determinado. Así, lo que es justo para unos no es justo para otros, e incluso estas concepciones de justicia pueden variar ampliamente dentro de una misma sociedad.34 Ante esta situación se encontraban los indígenas arhuacos que exigieron reivindicaciones, ya que sus concepciones de justicia o del deber ser, en múltiples ocasiones, no coincidieron con las de sus oponentes o antagonistas sociales, quienes, a diferencia de los arhuacos, sí contaban con la autoridad para imponer su visión del mundo.
De manera concreta, las fuentes utilizadas para esta investigación forman parte de las cartas, memoriales y telegramas enviados y recibidos por indígenas arhuacos y diversas entidades y funcionarios del Estado entre 1916 y 1972. Así mismo, se tomaron algunos artículos de prensa que dan testimonio de la interlocución al registrar los reclamos presentados por grupos arhuacos en las visitas que realizaron a Bogotá y Santa Marta en 1916, 1933 y 1962. Junto con esto, se analizaron publicaciones de la Orden Capuchina, las memorias del líder arhuaco Vicencio Torres y distintas comunicaciones internas e interinstitucionales de la División de Asuntos Indígenas y otras