Sanar sin fronteras. Eric Barone

Чтение книги онлайн.

Читать онлайн книгу Sanar sin fronteras - Eric Barone страница 7

Автор:
Серия:
Издательство:
Sanar sin fronteras - Eric Barone

Скачать книгу

incorpora nociones modernas del multiverso en muchos de sus escritos más recientes.

      Sigamos leyendo lo que él nos cuenta:

      Acababa de descubrir mi primera puerta hacia los Registros Akáshicos.

      En “EL TERCER OJO” de Lobsang Rampa, un libro desacreditado pero que hizo correctamente su trabajo espiritual, leí una definición sobre estos registros. Esa definición nunca me dejó conforme porque yo no aceptaba que fueran solamente «registros del pasado». Años después pude demostrar que, en realidad, son «la memoria central del universo» y que en ellos se encuentra en forma energética, como en los programas de computación actuales, el modelo de todos los patrones sobre los cuales se construye el universo, las moléculas, nuestro código genético, las estructuras de las sociedades, de la familia. Todo está dentro de la memoria de estos Registros Akáshicos. Por eso podríamos llamarla «la memoria del futuro».

      Pero eso lo sé ahora, en ese momento quería saber cómo descifrarlo y hubiera acompañado a Dante al infierno si hubiese sido necesario para que me revelase esos secretos.

      (¡Décadas después lo hice!).

      Descubrí que las puertas hacia los Registros Akáshicos son muy numerosas y que el problema no es ir allá y regresar mentalmente sano, sino poder leer y decodificar lo que se encuentra para así poder transmitirlo.

      Si alguien lo intenta sin tener una sólida cultura o una especialidad, lo enviarán a un lugar parecido a un jardín de juegos infantiles y no traerá nada importante.

      J: Observen su mecánica de inducción, reflexión y descubrimiento. Eric aprendió con el mismo mecanismo que utiliza la inteligencia artificial en este momento. Trata grandes acumulaciones de conocimientos desordenados y encuentra patrones que nadie ha visto. Supongo que Barone los compara con esa memoria central del universo que llama los Registros Akáshicos, y deduce, escribe, verifica con experimentación y enseña. Carlos y yo hemos estudiado todo esto con él.

      C: Con el riesgo de volverme cargoso, vuelvo a mi preocupación inicial. ¿Cómo pudo Eric llegar a crear un sistema de “Medicina Akáshica” capaz de sacudir nuestros monolíticos conocimientos médicos? ¿Cómo pudo tender ese puente invisible, que sólo él parece ver, entre las medicinas orientales y las occidentales? Esto es lo que busco y quiero comprender en esta biografía. Eso es lo que le dará el carácter epistemológico y marcará, para mí, el descubrimiento del eslabón faltante entre la psique y el soma, entre la psico-inmuno-neuroendocrinología y las medicinas orientales.

      J: Si continúas leyendo el Nuevo Humano empezarás a vislumbrar la respuesta:

      No pude evitar fascinarme más todavía cuando leí sobre el mundo egipcio. Construí una pirámide destruyendo un mueble que creía que mi abuela no utilizaba. Me dolió mucho comprobar que ella no pensaba lo mismo, pero tuve mi pirámide (y las nalgas doloridas). Experimenté con mi pirámide y descubrí que, cuando ponía carne en ella, la carne se momificaba. A esa misma abuela le hice beber mucha agua que, sin que ella lo supiese, había cargado en la pirámide. Y ella mejoró rápidamente de sus sufrimientos estomacales.

      ¿Qué pensar de una civilización que practicaba cirugía craneal, (en una tumba se descubrieron cráneos prolijamente operados y aparatos de trepanación), que podía conservar miles de años semillas de trigo en estado de vida suspendida, que hipnotizaba a enfermos y llamaba a dioses para curarlos, que usaba la alquimia para rejuvenecer a los faraones y evitar la degeneración provocada por los incestos y, tal vez, transformarlos en dioses.

      Inocentemente creí haber encontrado mi vocación: fascinado por lo que leía sobre la medicina egipcia, quería ser médico egipcio, sin pensar que no existía, (ni existe), ningún centro en el mundo que enseñé algo que nadie comprendió y que todos menospreciaron.

      Me fascinó la figura de IMHOTEP. Había nacido, aproximadamente, en el año 2690 antes de Cristo. Su nombre se traduce como: «el que viene en paz». No me llamó la atención que lo tratasen como a un Dios. Ahora sé que, fabricando egrégores* con la mente, la kundalini* y lo que ahora llamo el 4to ojo*, un hombre puede fabricar muchos dioses en el mundo energético, (¡y son muchos los que lo hacen hoy en día!). Me llamó mucho más la atención que fuese a la vez astrónomo, el primer arquitecto conocido en la historia y que también fuese médico. Dudando de este último rol, leí la traducción del papiro Edwin Smith que cuenta 48 curaciones hechas por él y observaciones diversas. Ese papiro fue escrito alrededor del año 1700 a.C. y relata cosas extraordinarias: nos brinda un enfoque mágico-religioso de esa medicina que no descarta la cirugía, y menciona una gran cantidad de medicamentos. Imhotep ya usaba opiáceos como anestésicos. En ese papiro se lee la descripción de suturas craneales, de la meninge, la superficie externa del cerebro y del líquido cefalorraquídeo.

      Imhotep, que se había convertido en mi nuevo héroe, no sólo fue «sumo sacerdote» de Heliópolis y «visir» del faraón Necherjet Dyeser. Hizo algo que a mí me pareció lo más importante de todo: diseñó la pirámide escalonada de Saqqara. Como era arquitecto y astrónomo dominaba el cálculo y la geometría, cosa que a mí me impresionaba porque esas dos materias fueron mi terror escolar hasta que me salvaron las calculadoras portátiles).

      R: Esto es lo que me gusta de Eric. Se ríe de sus fracasos, luego los analiza, crea una nueva teoría y evita así que otros fracasen. ¡Qué suerte que nunca se metió en política!

      C: ¡Todo está muy bien pero ese relato histórico no me aclara los métodos que usó!

      R: Continúa leyendo y ya verás

      Supongo que ya adivinarán lo que hice: me fui a los Registros Akáshicos, pero no a visitar a Imhotep, porque sabía que iban a decir que estaba haciendo «espiritismo», sino a vivenciar las terapias que él practicó en alguna pirámide, mirándolo desde los ojos y desde la mente de sus pacientes.

      C: Eso es exactamente lo que nos enseñó a hacer para indagar a un paciente, tanto tratándolo en persona como a distancia, usando la Máquina de Videncia. Ver a través de sus ojos, como si estuviésemos dentro de él. Así sentimos todo lo que siente el enfermo que nos consulta, (viva Stanislav Grof que quería hacerlo inyectándose ácido lisérgico). Y también podemos verlo desde afuera e interpretar lo que nos muestran sus energías. Sigamos leyendo a Eric:

      Les cuento lo que vi. Me costó años elaborarlo y hoy en día comprendo por qué Imhotep fue mi primer héroe.

      Usando una pirámide de tamaño gigante captaba potentes energías de forma*, llamadas «energías radionicas. Es las energías del cosmos y de la Tierra, se condensaban en las pirámides.

      Imhotep no sólo era astrónomo sino también era astrólogo. Podía calcular el impacto que tenían los planetas sobre el organismo de un enfermo. Las pirámides funcionaban como condensadores de energías cosmo telúricas. Actualmente usamos la radioterapia y podríamos pensar que hacemos lo mismo, pero no actuamos al mismo nivel. La radioterapia que salvó tantos enfermos de cáncer, actúa en el nivel celular, es decir, en el mundo de las tres dimensiones, mientras que las energías planetarias actúan en las otras 22 dimensiones que colaboran con la vida. La primera actúa en el cuerpo físico y la segunda en los cuerpos energéticos. Ése era el secreto de Imhotep: recuperar todo el arsenal biológico posible, fitoterapia, cirugía, auscultación y combinarlo con energías cósmicas.

      Toda esta digresión fue para explicarles qué procedimiento utilicé para interpretar lo extraordinario de Imhotep. Voy a contarles lo que me pasó durante ese proceso. Incorporándome en el cuerpo de uno de los enfermos que sanó, de repente, me sentí preso de un terror indescriptible. En medio del humo de inciensos diversos, un Dios con cabeza de perro se acercaba

Скачать книгу